La Cronutrición, ¿qué es y cómo te puede ayudar a regular tu peso?

La Cronutrición, ¿qué es y cómo te puede ayudar a regular tu peso?

Varios estudios han demostrado una relación entre el horario de las comidas y la predisposición a padecer ciertas enfermedades como diabetes y obesidad. A esta disciplina, que consiste en respetar el ritmo natural del organismo e ingerir los alimentos cuando el cuerpo se encuentre más preparado para asimilarlos, se la conoce como crononutrición.

La alimentación es uno de los sincronizadores más importantes de nuestro reloj interno, junto con la luz y el ejercicio.

Numerosos estudios determinan que el tiempo de nuestras comidas es un factor esencial para la efectividad de las dietas y la salud en general.

Nuestro reloj interno regula, entre otras cosas, la producción de enzimas y hormonas y condiciona a su vez el efecto que producen los alimentos según la hora del día a la que los consumamos.

Hay “relojes” en prácticamente todas las células del cuerpo. Nos ayudan a despertarnos pero también a regular la presión arterial, la temperatura corporal, los niveles hormonales y  también en controlar la forma en la que procesamos los alimentos.

Cuando el reloj biológico está desajustado

El mantenimiento en buen estado de los ritmos corporales es muy importante para nuestra salud. Tanto es así que se ha podido comprobar que tan solo una noche de mal sueño es suficiente para inducir en el organismo desajustes como una mayor capacidad para acumular grasa y la destrucción de masa muscular. Estos cambios estaban relacionados con alteraciones en los niveles de hormonas como la de crecimiento, cortisol y testosterona.

También se ha comprobado que nuestra microbiota intestinal, que tan marcadamente puede afectar a nuestra salud, también tiene sus ritmos. En un experimento se transfirió la microbiota de personas con jet lag a ratones. Esto indujo en ellos ganancia de peso y aumento de los niveles de azúcar en sangre.

Buena parte del control de los ritmos circadianos tiene que ver además con el sueño y el descanso.  en la actualidad vivimos en un mundo iluminado las 24 horas del día. En los últimos años, la proliferación de pantallas de visualización en forma no solo de ordenadores, sino de móviles, tabletas o la televisión, nos expone tras la puesta del sol a fuentes de luz blanca intensa. Y esto afecta a nuestro descanso, ya que mientras que la retina en el ojo reciba ese tipo de iluminación, interpreta que aún es de día y retrasa la producción de la melatonina, la hormona que nos ayuda a dormir. Esto tiene graves consecuencias sobre la calidad y cantidad del descanso. Cuesta más dormirse, lo hacemos más tarde y nos despertamos más veces durante la noche. Y con ello viene la ganancia de peso.

La hora óptima para comer

El profesor Fred Turek, de la Northwestern University de Estados Unidos, fue el primero en sugerir que existía un vínculo entre la hora de las comidas y la obesidad.

En el estudio liderado por la Catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia, Marta Garaulet, y el director del programa de medicina y cronobiología del sueño de la Universidad de Harvard, Frank Scheer. Seleccionaron a 420 voluntarios, la mitad mujeres y la otra mitad hombres y les sometieron a un plan de adelgazamiento basado en la dieta mediterránea durante 24 semanas. Todos comían lo mismo, hacían el mismo ejercicio y dormían las mismas horas. La única diferencia es que un grupo comía antes de las tres de la tarde y el otro después. El resultado fue que los primeros perdieron una media de 12 kilos y los segundos se quedaron en ocho. 

Otro estudio  liderado por los investigadores del grupo de Garaulet, junto con María Izquierdo y Josep Vidal, del servicio de endocrinología del Hospital Clínic, seleccionaron a 32 mujeres jóvenes sin problemas de sobrepeso. Durante una semana, las participantes comían a las 13.30 y la semana siguiente a las 16.30. “Con solo unos días de comer más tarde, observamos que presentaban intolerancia a carbohidratos, alteraciones en los ritmos del cortisol —que se asocia con estrés metabólico— y alteración de los ritmos circadianos de temperatura, que son un marcador de salud circadiana”, explica Garaulet. “Esas mujeres, jóvenes y delgadas, presentaban durante una semana patrones de personas ancianas y obesas.”

Por la tarde, a partir de las 20 horas comienza la reestructuración celular y el organismo ya no es capaz de metabolizar.

La explicación la encontraron en parte en el descubrimiento de un reloj periférico en el tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso.

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