¿Qué me pongo doctor?

Resumen del artículo publicado en Yo Dona el pasado 20 de Mayo y escrito por Amelia Larrañaga “¿Qué me pongo, Doctor?

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Todo comenzó, como casi siempre en temas de innovación cosmética, en Norteamérica durante la década de los 90, una de las etapas más prósperas para esta industria. Una sociedad exhibicionista, muy práctica y sin complejos empezó a confiar en su dermatólogo, médico estético o cirujano plástico a la hora de adquirir los tratamientos de belleza para utilizar en casa. Hoy por hoy, aunque no existen cifras oficiales, se estima que en Estados Unidos alrededor de un 80% de especialistas no solo prescribe o aconseja cosméticos, sino que además los vende directamente en su consulta. Son los ‘dispensing doctors’, un término acuñado por la marca Skinceuticals, que ya contabiliza en ese país a 2.500 dermatólogos y otros tantos cirujanos plásticos que practican la venta de sus preparados en sus despachos. Así ocurre también en Alemania, Inglaterra o Italia. “Esta tendencia comenzó hace tiempo con los productos de nutrición y ha vivido una transición lenta hacia la cosmética”, explica el doctor Víctor García, médico estético y presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC). Un estudio de la consultora Kline & Company elaborado en 2012 lo confirma: aquí venden fórmulas en su consulta un 20% de médicos estéticos, un 5% de dermatólogos y el 1% de cirujanos plásticos, siempre que los productos cosméticos estén registrados en el Ministerio de Sanidad y la actividad cumpla la normativa autonómica.

En este acercamiento de la comunidad médica española hacia el desarrollo comercial han tenido mucho que ver los vaivenes del mercado en los últimos años, así como la evolución en el consumo de medicina estética: en 2012, las intervenciones quirúrgicas bajaron en España un 27%, mientras que, contra todo pronóstico, las no invasivas (bótox, rellenos, mesoterapia…) se multiplicaron por cuatro. En palabras de Marc Toulemonde, director general internacional de Skinceuticals, estos datos dejan claro que mantener la armonía física y la juventud “no es solo algo necesario, sino que se ha convertido en una obligación social”. Con él tuvimos la oportunidad de charlar en París, en el marco del IMCAS (International Master Course on Aging Skin), uno de los congresos de Medicina y Cirugía Estética más prestigiosos del mundo, y termómetro anual de las tendencias internacionales. “El aumento de tratamientos estéticos menos dramáticos e invasivos requiere del acompañamiento de productos eficaces en la rutina diaria del cuidado de la piel. Y los propios médicos los ponen a disposición de sus pacientes en sus clínicas; se trata de un gesto global”, prosigue Toulemonde. Esta es la razón por la que los cosmecéuticos -como se diferencia a los cosméticos que tienen más propiedades que las de embellecer- continúan manteniendo su ritmo de crecimiento anual de un 7,4%, según las conclusiones del IMCAS de 2014.

En España, un 20% de médicos estéticos y un 5% de dermatólogos ya venden fórmulas en su consulta, siempre que estén registradas en Sanidad y cumplan la normativa.

Cada día más especialistas proporcionan directamente a sus pacientes sus productos preferidos, ya sea con fórmulas magistrales creadas por ellos mismos o con cosméticos de laboratorio. Este escenario provoca que las principales marcas se centren en ofrecer elementos diferenciadores para posicionarse: desde inspirarse en la genética para crear sus tratamientos hasta apostar por la venta exclusiva en consultas médicas. Es el caso de Jan Marini, cuyo director médico, el dermatólogo Antonio Campo, de la Clínica Dermatológica Campo-Optimage (Barcelona, tel. 934 87 79 90), uno de los centros que lo comercializa, destaca su particularidad: “Se encuentra en el orden de aplicación de los productos, que varía según la tipología de cada piel”. La dermatóloga Paz Cerdá (Zaragoza, tel. 976 23 19 50), que prescribe -aunque no vende- en su consulta los productos de La Mer (la gama premium del grupo Estée Lauder) cuando se enfrenta a pieles agredidas, muy sensibles, reactivas o con quemaduras, opina que “la situación ideal es que el paciente pueda obtener sus tratamientos donde más le guste: en el dermatólogo, en la farmacia o en la parafarmacia. El objetivo es que se cure y esté mejor”.

Pero la venta en consulta no se limita a los cosméticos. Los accesorios sónicos para facilitar la limpieza cutánea o los complementos capilares se suman a la lista. Un ejemplo son las fibras que utiliza, y también vende, la doctora Gloria Garnacho en la Clínica Dermatológica Internacional (Madrid, tel. 914 44 97 97). “Son microfibras naturales de queratina de origen vegetal cargadas electroestáticamente y que se entrelazan con el cabello existente, cubriendo todo el cuero cabelludo con muy buen resultado”, describe. El producto lleva tutorial incluido. “En la clínica enseñamos al paciente a utilizarlas y le damos trucos para asegurar un resultado natural”, concluye.

Soluciones personalizadas (Vicent Alonso, dermatólogo)

Dispensa: Genoxage Inspirándose en el 60% de la responsabilidad que tiene la genética sobre el envejecimiento de la piel nació Genoxage, cuya distribución convive en consultas de dermatología, clínicas de medicina estética y farmacias especializadas en dermocosmética. La marca formula cosmética a medida según un diagnóstico que el doctor o el farmacéutico elabora a partir de una muestra de saliva del paciente junto a un exhaustivo cuestionario acerca de su estilo de vida (en el que descansa el otro 40% de las causas del envejecimiento). Estudiando nueve variables de la piel se desarrolla una gama de cosméticos declinados en crema, sérum y contorno de ojos y una crema preparatoria, esta sí, común a todos los pacientes. El doctor Vicent Alonso, dermatólogo y director del Máster Universitario en Técnicas Estéticas Avanzadas y Láser en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, explica que “lo más importante de esta propuesta, selectiva y extremadamente personalizada, es que no se le da a la piel lo que no necesita, de manera que no se atrofia su propia capacidad de defenderse”. Más inf.: Clínica Alta Estética. C/ Alicante, 9, Valencia. Tel. 963 51 11 81

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