Proteger la piel del frío

Proteger la piel del frío

La piel es uno de los órganos que más se ve afectado por el frío. Se expone a los rigores del invierno, con algunas zonas especialmente sensibles como mejillas, labios, cuello, escote y manos.

En esta temporada del año la piel demanda un gran cuidado y protección.  La hidratación y la higiene, tanto facial como corporal, son importantes en todas las estaciones, pero en invierno debe ser especialmente vigilada, combatiendo la deshidratación causada por el frío, la humedad, el viento, los cambios de temperatura…

La hidratación del cuerpo, como siempre, debe ser más intensa en la zona de piernas y pies, y sin olvidar los talones muy proclives a la sequedad. Las manos y los labios son zonas especialmente sensibles al frío, por ser las partes del cuerpo más expuestas a factores medioambientales. La sequedad producida por el frío en las manos requiere ser combatida con una buena hidratación. Los labios deben ser también bien hidratados, y evitar humedecerlos con la lengua.

El frío puede ejercer una agresión directa sobre la piel sana y desencadenar o empeorar algunas enfermedades dermatológicas o afecciones de la piel, sobre todo en las pieles sensibles:

Cuperosis. Es un estado de la piel que se caracteriza por un enrojecimiento persistente del rostro. Está relacionada con problemas de microcirculación en los vasos sanguíneos de la piel facial.  La cuperosis afecta sobre todo a personas con la piel sensible y con rosácea, y puede desencadenarse por el frío y los cambios bruscos de temperatura.

Rosácea. Las personas con rosácea se ruborizan fácilmente y tienen unos capilares muy sensibles al calor, por lo que deben evitar, en la medida de lo posible, los cambios bruscos de temperatura. También los climas fríos pueden actuar como desencadenante.

Dermatitis atópica. En esta época, hay más posibilidades de que se produzcan eccemas o brotes de dermatitis atópica como consecuencia de la sequedad causada por el frío, el viento y también la calefacción. Se  recomienda  baños cortos, jabones suaves y agua templada e intensificar la hidratación .

Investigación:

Un reciente estudio publicado en el mes de marzo en el British Journal of Dermatology ha tratado de explicar por qué tantas personas experimentan sequedad en la piel, eccemas o agravamiento de la dermatitis durante la estación invernal.

Después de investigar la piel de las mejillas y de las manos de 80 adultos sanos de entre 18 y 70 años tanto en verano como en invierno, los investigadores descubrieron diferentes niveles de filagrina, una proteína que ayuda a mantener la barrera epidérmica, durante los meses de invierno, también observaron cambios en la textura de las células de la capa más externa de la piel.

En invierno, tanto los niños como los adultos experimentan rojez en la cara (en la latitud norte) y algunos incluso desarrollan afecciones cutáneas crónicas, como eccema atópico y rosácea. Las células de la piel sufren una contracción y, por tanto, cambian su superficie.

Se recomienda proteger la piel con hidratantes en invierno y con protector solar en verano. 

Fuente: IM Farmacias

Más información: www.genoxage.com

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