Nutrición para mejorar la Fibromialgia

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La alimentación es una gran herramienta contra el dolor crónica como es la fibromialgia, además del dolor el cansancio, disfunciones cognitivas, trastornos del sueño, alteraciones gastrointestinales pueden aparecer y agravar la situación. Las personas que sufren fibromialgia suelen tener otras patologías como el síndrome de fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, intolerancias alimentarias, síndrome del colon irritable o la obesidad.

Cada vez más son los estudios que hablan de la relación de nutrición y fibromialgia.

Las personas que sufren esta enfermedad tienen bajos niveles de anntioxidantes y minerales, pero alto niveles de sustancias pro-inflamatorias que favorecen la oxidación. Este estado favorece otras patologías como la obesidad o el síndrome metabólico y alteraciones de la microbiota intestinal.

Las personas con fibromialgia tienden al sobrepeso y obesidad, cuando se produce una mejoría en el peso mejora la sintomatología de estas personas.

Una óptima nutrición proporciona todos los elementos para el correcto funcionamiento del organismo. El dolor y falta de energía puede empeorarse por un desequilibrio nutricional. Hay que tener en cuenta si existe intolerancias alimentarias o alteraciones de la microbiota para ayudar al paciente a tomar una correcta alimentación. En caso de intolerancias a la lactosa, será necesario retirar los lácteos , aunque será necesario compensar la dieta para que no falte calcio y otros nutrientes. Si hay celiquia, retirar el gluten.

Hay otros factores que están alterados cuando existe dolor crónico como es el descanso, el sueño y el estrés, ya que puede alterar la alimentación favoreciendo la ingesta de más calorías, en forma de azúcares o grasas y por tanto favoreciendo el incremento de peso.

Una mejora de conjunto es el descanso, actividad física, dieta, gestión de las emociones.

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La mejor dieta para la fibromialgia es aquella personalizado y basada en el modelo de dieta mediterranea que ha demostrado un gran potencial antiinflamatorio y antioxidante.

Consejos:

  1. Reducir las calorías.
  2. Comer 3 raciones de verdura y 2 de fruta al día.
  3. Tomar raciones moderadas de pan y cereales, siempre integrales.
  4. Tomar derivados fermentados ( cada día 1-2 yogures)
  5. Legumbres 3 veces por semana.
  6. Pescado azul 2 veces por semana.
  7. Tomar cada día una pequeña porción de frutos secos, nueces almendras, avellanas, pero también semillas de chía, amapola, calabaza, etc.
  8. Beber 2 litros de agua, también en infusiones, caldo, zumos naturales.
  9. No saltarse comidas ni picar entre horas.
  10. Evitar el azúcar añadido como galletas, pastas dulces, refrescos, embutidos, etc.

En cuanto a la suplementación nutricional, tomar ingestas adecuadas de omega-3, magnesio y vitaminas.

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