Los 4 pilares de la pirámide nutricional

Los 4 pilares de la pirámide nutricional

Esta base, que recientemente se ha incorporado en la pirámide nutricional, hace referencia a los hábitos de vida saludables, que junto a las recomendaciones de alimentación pretende que llevemos una vida totalmente sana.

1. Estilo de vida activo

Practicar actividad física diariamente según las capacidades de cada persona. Se recomienda 60 minutos de actividad moderada como andar, y combinada con actividad de mayor intensidad, correr, bicileta, etc.

Las actividades sedentarias se tienen que reducir a 2 horas máximo al día, ver la tele, sofá, etc.

La práctica de actividad física combinada con meditación, relajación y estiramientos contribuyen al equilibrio emocional, conjuntamente con un descanso adecuado.

2. Equilibrio emocional

Una actitud positiva y disfrutar conscientemente de las cosas que nos gustan, contribuyen a mejorar la calidad de vida y la salud.

El estado emocional está asociado a la salud corporal de modo que el estrés o la ansiedad pueden influir en la presión arterial, el cansancio, la apatía, la calidad del sueño, la digestión e incluso en el sistema inmunológico.

Las situaciones de desequilibrio emocional pueden conducir a incrementar el riesgo de una ingesta inadecuada de alimentos, tanto por déficit, como por exceso, o una inadecuada elección de alimentos menos nutritivos, además de abandonar hábitos de estilo de vida saludable, como la práctica de actividad física, o recurrir a otros tóxicos como fumar o abusar del alcohol.

3. Balance energético

La cantidad de energía que ingerimos y que debe estar equilibrada con la que necesita nuestro organismo para su óptimo funcionamiento y el desarrollo de las actividades diarias.

Cuando la energía que se ingiere y se gasta están en equilibrio, el balance energético será cero. Si por el contrario comemos más de lo que gastamos, el balance energético será positivo y en esta situación ganaremos peso.

Por otra parte, si se ingiere habitualmente menos energía de la que se gasta, el balance energético será negativo. En esta situación lo que pasa es que para seguir funcionando con normalidad el organismo recurrirá a sus reservas grasas y musculares para obtener la energía que le falta.  Esto puede conducir a una pérdida de peso.

4. Hidratación

La ingesta adecuada de agua en condiciones normales de temperatura y humedad es aproximadamente entre dos litros y dos litros y medio para mujeres y hombres respectivamente.

Las necesidades habituales de agua, dependen de numerosos factores, como por ejemplo la actividad física diaria que realice la persona, la temperatura, la humedad del ambiente, el tipo de dieta…

Fuente: Efesalud

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