La obesidad, diabetes o depresión, factores de riesgo en el Alzhéimer

Jesús Ávila de Grado, actual director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED),  en el aforo del Aula de Cultura de Cajamurcia , explicó las líneas de investigación actuales, los tratamientos y los factores que influyen en la enfermedad de Alzhéimer (EA); un proceso neurodegenerativo asociado al envejecimiento cuya tasa de incidencia no para de multiplicarse: actualmente afecta a 45 millones de personas a nivel mundial.

Entre estos factores de riesgo, el director indicó que podrían modificarse para retrasar la aparición de la enfermedad cuando tiene un origen esporádico, y son aquellos que se basan en el modo de vida: «La obesidad, la hipertensión, la inactividad física, la diabetes, el bajo nivel educativo o la depresión son factores de riesgo. Y si además se juntan varios de ellos, el efecto puede ser todavía peor. Por ello se pretende modificarlos para retrasar la patología desde un punto de vista paliativo».

Este bioquímico, de reconocido prestigio mundial, explicó que lo primero que ocurre con la enfermedad de Alzhéimer es la aparición de lo que se conoce como placas seniles y este proceso es totalmente silencioso: «El primer estadio de la patología es asintomático, ni el paciente ni sus familiares son conscientes de que el problema existe, por ello la tardanza en el diagnóstico es una de las grandes dificultades que encontramos en el tratamiento de la EA».

Ávila destacó que el fallo que se ha dado en el tratamiento del Alzhéimer reside en una cuestión de tiempo: «La enfermedad tiene tres fases que avanzan desde un estado asintomático a un deterioro cognitivo leve para acabar desembocando brutalmente en la aparición del Alzhéimer.

El problema que nos ha llevado al fracaso es que hasta ahora hemos actuado con fármacos dedicados a combatir la formación de placas seniles -hecho que sucede en la primera fase-, pero los pacientes han recibido el tratamiento encontrándose en el tercer estadio, en el que ya se ha producido la muerte neuronal».

«Actualmente la enfermedad se trata paliativamente porque no hay un medicamento que facilite su cura, pero se busca cómo retrasarla», aclaró Ávila.

Fuente: SEME

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