Cosmética inteligente, el futuro de la cosmética ya está aquí

Extracto del artículo publicado por la revista Nueva Estética y escrito por Marta Carrera, médico experto en Genética “Cosmética Inteligente, el futuro de la cosmética ya está aquí”

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Las últimas investigaciones científicas han permitido la elaboración de formulaciones superdotadas que actúan de forma inteligente en las diferentes estructuras que conforman la piel. ¿Qué les hace diferentes? No se centran sólo en borrar los signos de la edad sino que evitan su aparición, adelantándose a los acontecimientos e interviniendo antes de que este proceso se desencadene. ¿Cómo? Incidiendo sobre la expresión de los genes, los glicanos o las células madre cutáneas, entre otros factores. Conceptos como genómica, epigenética, glicobiología o CMV se revelan como los principales protagonistas de esta nueva era cosmética

Genocosmética

La cosmética genómica supone una auténtica revolución en la lucha contra el envejecimiento cutáneo, ya que es capaz de modificar el perfil de la expresión genética de la piel.

La cosmética genómica centra su atención en la génesis del envejecimiento cutáneo y los genes que están implicados en el mismo. Pero para conocer más a fondo este tipo de cosméticos es importante saber antes qué significa exactamente el término expresión génica y qué relación tiene con la piel. Cuando hablamos de expresión génica nos referimos a la síntesis de una proteína específica a partir de un determinado gen. Y los genes son los segmentos de información genética de nuestro ADN. Se les considera como la unidad de almacenamiento de información genética. Lógicamente, estos conocimientos son perfectamente aplicables a la piel. Sabemos que los agentes externos que están en contacto con ella pueden originar modificaciones en la expresión de los genes, provocando un aumento o disminución de la síntesis de las proteínas codificadas por los mismos, que a su vez pueden desencadenar en la piel cambios a nivel químico, celular…

Las últimas investigaciones en genética han permitido conocer el mecanismo básico de respuesta cutánea frente a estos genes. Por lo que es evidente que la cosmética genómica va a revolucionar la manera de entender la cosmética antiedad, puesto que el análisis de la expresión génica de nuestra piel, según la edad y circunstancias a las que se expone, va a dar origen a fórmulas más eficaces y potentes.

Los estudios han demostrado que los genes están involucrados en el cronoenvejecimiento. El análisis de expresión génica realizados en pieles de diferentes edades ha evidenciado que la síntesis de proteínas de determinados genes cambia en función de la edad. Todo apunta a que estas diferencias en los patrones de expresión se centran concretamente en 25 genes implicados en el envejecimiento cutáneo. Éstos contienen información imprescindibles para la síntesis de ciertas proteínas localizadas en la superficie de la piel, de las que depende la suavidad, la tersura y la formación de las arrugas. Con los años, la expresión de estos 25 genes parece silenciarse, porque la presencia de estas proteínas disminuye, es la antesala del envejecimiento. También sabemos que existen arrugas genéticas que pasan de generación en generación, de manera que los factores genéticos pueden determinar la manera en que envejecemos. Aunque no hay que olvidar que los agentes externos, como el estilo de ida o la alimentación, juegan también un papel determinante.

Y aunque todavía queda mucho por investigar para conocer cómo modificar el perfil de expresión génica de la piel utilizando este tipo de productos, no se descarta que, en un futuro próximo, se puedan llegar a tratar enfermedades, como el vitíligo, psoriasis, etc. Incluso se podría llegar a prevenir la predisposición genética de ciertas personas a desarrollar determinadas patologías cutáneas. Es decir, actuar sobre su carga genética. Es lo que se conoce como dermatogenética. La cosmética genómica permite diseñar productos personalizados en función de la expresión génica, cuyo análisis evidencia cómo somos. Mientras que la dermatogenética ofrece recomendaciones personalizadas en función del análisis del ADN, que revela quiénes somos.

Estudios recientes demuestran que la genética explica cerca del 60% de nuestro proceso de envejecimiento. La cosmogenómica es el resultado de nuevos estudios científicos en el campo de la genética, proteómica, bioinformática y biología de sistemas, que ha permitido perfeccionar las formulaciones “in extremis”. Miguel Ángel Herranz,gerente de Genocosmetics Lab, nos habla del avance que supone la genocosmética: “Este nuevo tipo de cosmética se adapta a las características de la piel, ofreciendo soluciones mucho más exhaustivas y eficaces. Sus puntos fuertes son la personalización y el diagnóstico preciso”. ¿En qué consiste exactamente un tratamiento cosmogenómico? Primero se realiza un diagnóstico de la piel muy completo en el que se mide 51 variantes genéticas, 23 factores dermatológicos y 33 factores conductuales, con el fin de diagnosticar nueve variables dermogenéticas y establecer un mapa dermogenético de la persona. El objetivo es obtener una medición antiaging muy precisa que permita al profesional realizar un tratamiento a medida según las necesidades de la persona. Esta nueva cosmética basada en el estudio del ADN ofrece soluciones totalmente a medida.

Epigenética

La epigenética es un nuevo territorio de investigación que abarca el conjunto de los mecanismos que controlan la expresión de los genes y la síntesis de las proteínas, pero que va más allá, pues tiene en cuenta también las emociones y cómo éstas se imprimen en la piel. Se trata de un horizonte prometedor que dará mucho que hablar en el campo de la cosmética antiedad.

Como bien se sabe, el envejecimiento no depende únicamente de los caprichos de la herencia genética, sino también de las agresiones externas y de la historia individual de cada persona. Todo deja huella: el sol, la alimentación, el tabaco, el cansancio, el estrés… pero también las emociones positivas y negativas, las alegrías y las penas, el placer y el sufrimiento… Podría decirse que la vida afectiva se lee a flor de piel. En este sentido, los científicos han descubierto que nuestra trayectoria de vida, comportamiento e incluso nuestra relación con los demás incide en nuestra apariencia y manera de envejecer.

Gracias a la epigenética, los científicos de CHANEL han inaugurado una nuevo concepto que se conoce como “biología del yo”. Veamos de qué se trata… Está comprobado que los genes fabrican el conjunto de proteínas de cada individuo pero no representan más que una pequeña proporción del ADN. En él intervienen también “interruptores” químicos, denominados microARNS (o miRs) y que son pequeños fragmentos de ARN responsables de modular la síntesis de proteínas, fijándose en secuencias codificadas de ARN mensajero. Estos mecanismos de control son elementos clave de la regulación epigenética, su producción se modifica constantemente por el entorno y las condiciones de vida, incluidas las emociones. Sabiendo esto, los científicos han puesto de relieve el impacto de algunos de ellos sobre las proteínas de la juventud de la piel, en especial la p63 y la Sirtuina 1. En una piel joven, estas proteínas condicionan la morfología de los tejidos. Desempeñan un papel fundamental en la homeostasis celular, el espesor de la epidermis, la densidad de la dermis, su flexibilidad y su resistencia. Determinan también el crecimiento de los fibroblastos, la síntesis de las fibras de colágeno y de elastina, de los glicosaminoglicanos… De entre 1.000 miRs, los expertos han identificado tres que están estrechamente implicados en el envejecimiento cutáneo: miR 130a, miR 138 y miR 191. Con el paso del tiempo, su número aumenta. Pero cuanto más numerosos son, más disminuye la expresión de las proteínas de la juventud, provocando una modificación morfológica de la piel.

Y ¿Cómo frenar este fenómeno? Tras varios años de estudio, se ha descubierto que las raíces de Edulis, una planta raramente explotada en cosmética, es capaz de regular ciertos miRs. La Edulis oculta su fuerza en las raíces. Cuando no florece, concentra mejor su energía en las mismas, lugar donde se localiza una gran cantidad de moléculas protectoras y antioxidantes. Pero extraer dichas sustancias sin dañarla no es fácil. Por ello, para recoger la quintaesencia del Edulis, los investigadores han explotado una nueva tecnología de extracción. Se trata de la tecnología PAT, un método original en el que la planta crea el activo. Cultivadas fuera del suelo, en invernaderos móviles, las raíces de Edulis son rociadas con bruma nutricia cada 3 min. Es lo que se conoce como el principio de la elicitación. Este estrés positivo estimula la producción de moléculas específicas. Luego, éstas son recogidas cuidadosamente gracias a un procedimiento de exudación radicular ex vivo. El extracto puro obtenido es 50 veces más concentrado que un extracto clásico. Una molécula antiedad con un alto valor añadido: el 3.5 DA, apreciado por sus propiedades antioxidantes, antirradicales libres y reguladoras de la proliferación celular. El 3.5 DA, además de inhibir la expresión de ciertos miRs en la piel, favorece la producción de proteínas de la juventud.

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